Sabiduría

HAILE SELASSIE I JAH RASTAFARI

Coronado en 1930 Rey de Reyes y Señor de Señores, León Conquistador de la tribu de Juda, en la ancestral Etiopía tierra de nuestros padres y cuna de la humanidad.

“Hasta que la filosofía que mantiene a una raza superior y a otra inferior sea final y permanentemente desacreditada y abandonada: hasta que no hayan mas ciudadanos de primera clase y segunda clase de cualquier nación; hasta que el color de la piel de un hombre no sea de mayor significado que el color de sus ojos; hasta que los derechos humanos básicos sean igualmente garantizados a todos sin consideración de raza; hasta ese día, el sueño de paz duradera y ciudadanía mundial y el mando de la moralidad internacional permanecerá simplemente una ilusión fugaz, para ser perseguida pero nunca obtenida”.

“Sabiendo que el progreso material y espiritual son esenciales al hombre, debemos trabajar incesantemente por la igual obtención de ambos. Solo entonces seremos capaces de adquirir aquella absoluta calma interior tan necesaria a nuestro bienestar”.

“No hay nada más valioso y gratificante en la vida que trabajar para el beneficio de otros”.

El hombre que es por naturaleza egoísta, debe aprende que solamente en servir a otros puede alcanzar la completa estatura o lograr los nobles destinos para los cuales Dios lo ha creado”.

“La educación es la única arma por el cual las tareas más nobles pueden ser cumplidas”.

“La educación desarrolla el intelecto: y el intelecto distingue al hombre de otras criatura”.

“Vivir siempre en dependencia de la asistencia de otros no solamente impide a un pueblo de lograr su ideal, sino también priva la vida de su verdadero significado y logro”.

“Aquellos que han tenido la oportunidad de aprender deben siempre estar a disposición de aquellos que no han tenido su beneficio”.

“Debemos tomar lo que es valioso y significativo en nuestra historia y tradición, fundiendo esto con lo mejor en aprendizaje moderno”.

El templo del más poderoso comienza con el cuerpo humano que mantiene la esencia de nuestra existencia. Estamos oprimidos porque vemos la espiritualidad a través de la religión que fue entregada por invasores, líderes y conquistadores.

Debemos dejar de confundir la religión con la espiritualidad. La religión es como reglas, rituales y regulaciones creada por humanos para ayudar a la gente crecer espiritualmente, pero a causa de la imperfección humana la religión se ha convertida corrupta, politizada y una herramienta utilizada en la lucha por el poder. La espiritualidad no es teología o ideología, es simplemente una manera de vida, pura y original que es entregada por el más poderoso de la creación. La espiritualidad es una red de conexión con el más alto, el universo y cada uno de nosotros.

MARCUS GARVEY

Luchador jamaiquino anticolonialista, fundador de la Black Star Line. Anunció la llegada de Rastafari al trono de Etiopía.

Así como los judíos están unidos por su religión, la raza blanca por la asunción y la ley no-escrita de superioridad, y los mongoles por su preciada atadura de sangre, así los africanos deben estar unidos en una gran jerarquía racial. Nuestra unión no debe conocer clima, límite o nacionalidad. Como la gran iglesia Romana, los Africanos del mundo deben practicar una Fe, que es Confidencia en sí mismo, con ¡Un Dios! ¡Un Objetivo! ¡Un destino! No dejemos que escrúpulos religiosos, o política maquinaria nos separen, sino mantengámonos juntos bajo los climas en todos los países, haciendo entre nosotros un Imperio Racial donde “el sol nunca se ocultara”.

EDUARDO GALEANO

Escritor y periodista uruguayo. Autor de las Venas Abiertas de Latino América y Espejos, por nombrar solo algunos.

La industria norteamericana de armamentos practica la lucha contra el terrorismo vendiendo armas a gobiernos terroristas, cuya única relación con los derechos humanos consiste en que hacen todo lo posible por aniquilarlos.

La violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo.

Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.

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