Ayer domingo y a sus brillantes 88 años de edad, falleció el escritor Mario Benedetti, Uruguayo nacido el 14 de septiembre de 1920, y considerado una de las figuras más ilustres de la literatura hispana. En su gran legado nos deja más de ochenta libros de poesía, novelas, cuentos, ensayos y guiones de cine.
El logra crear un puente enamoradizo entre varias generaciones. Su incansable curiosidad y su bolígrafo certero, lo acercan a los ojos lectores de variados músicos, que encajan sus acordes en sus letras, haciendo de esta mezcla, una clara ventana del sentimiento de una América entera.
Si cada hora viene con su muerte
si el tiempo es una cueva de ladrones
los aires ya no son los buenos aires
la vida es nada más que un blanco móvil
usted preguntará por qué cantamos
si nuestros bravos quedan sin abrazo
la patria se nos muere de tristeza
y el corazón del hombre se hace añicos
antes aún que explote la vergüenza
usted preguntará por qué cantamos
si estamos lejos como un horizonte
si allá quedaron árboles y cielo
si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro
usted preguntará por que cantamos
cantamos por qué el río está sonando
y cuando suena el río / suena el río
cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino
cantamos por el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos
cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota
cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta
cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza.
El gran vacío artístico que deja este gran hombre, sólo lo han de llenar todas aquellas canciones que dediquen su palabra en nuestro sonido.
Triste Nº 1
Por la mayoria vagamos descalzos
seguimos el garabato de la lluvia
hasta la tristeza que es el hogar destino
la tristeza almacena los desastres del alma
osea lo mejorcito de nosotros mismos
digamos esperanzas sacrificios amores.
A la tristeza no hay quien la despoje
es transparente como un rayo de luna
fiel a determinadas alegrías.
Nacemos tristes y morimos tristes
pero en el entretiempo amamos cuerpos
cuya triste belleza es un milagro.
Vamos descalzos en peregrinación
triste tristeza llena eres de gracia
tu savia dulce nos acepta tristes.
El garabato de la lluvia nos conduce
hasta el hogar destino que siempre has sido
tristeza enamorada y clandestina
Y allí rodeada de tus frágiles dogmas
de tus lágrimas secas / de tu siglo de sueños
nos abrazas como anticipo del placer.
Un gran abrazo de parte de todos los músicos del mundo.
Muchas gracias Don Mario Benedetti.
12 TRIBUS
18 de mayo de 2009
Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URL
Gran valor ha perdido no sólo la literatura hispana, sino el Arte, quienes sienten y hacen cultura.
“Lo prohibido” es un poema que imagino con acordes…
Buen detalle
abrazos!
AL MAESTRO, CON CARIÑO
Gracias por tus poemas, por tus libros, por tu pensamiento. Gracias por todo lo bello que siento cada vez que te leo.
No he podido conocerte personalmente pero te descubrí allá lejos a mis diecisiete años en “Gracias por el fuego” y desde entonces no he dejado de leerte.
Gracias por tu sensibilidad, por tu calidez, por tu inteligencia, por tu sabiduría.
Gracias por tu honestidad y tu decencia, y por haber sido tan pero tan grande que ni siquiera aceptabas tu grandeza.
Mi corazón está triste porque has partido, pero sé que de algún modo te la ingeniarás para seguir escribiendo y sonriendo en algún arcoiris.
Gracias Maestro, gracias Corazón coraza.
Argentina te ama.
Hace pocos minutos, platicando con un amigo, me dijo que cuando se enteró de la muerte de Mario Benedetti, ocurrida el domingo, “sintió rarito”. Pocas, pero exactas palabras para describir el sentimiento que me inundó cuando supe que uno de los héroes literarios de nuestra América hispana, ha muerto. No podría decir si fue una ternura triste, un vació lejano, una cercanía inconfundible…lo único que podría sacar en claro fue que la muerte de un hombre de casi 90 años, ocurrida en el hemisferio sur de este enorme planeta, de bigote espeso, hoyuelo en la barbilla y poemas preciosos, al que nunca toqué, ni le sonreí, ni me miró, ni le hablé, me dolió mucho.
Benedetti me enseñó la sencilla y serena profundidad abismal de las cosas, y me contó en sus poemas la fugacidad del amor, su alegría, su inevitable tormento, su poder salvador y su inmensa posibilidad y cuando proclamó en uno de sus poemas “no dejes caer tus párpados, pesados como juicios” me reiteró la alegría de estar viva y despierta. La escuela habla de él como si fuera nuestro pariente cercano, uno de los profesores que anda por ahí, un amigo íntimo. La tristeza en la cara de un profesor era tan genuina que casi me hace llorar. Ha muerto uno de los nuestros, es lo que parece leérse en su cara.
El mundo no ha perdido a un poeta, ha perdido a un hombre, en toda la trágica, titánica, violenta, apasionada, fértil, magnánima, triste, desgarradora e infinita extensión de la palabra.
Por eso no es justo que sólo le lloremos los que amamos sus poemas, sino los que sólo lo conocen de oídas o de leídas fugaces; también los que crean que aún con toda la podredumbre humana existente, la poesía siempre va a movernos la fibra que nos hace humanos y también para los que creen en las infinitas posibilidades de nuestro bello idioma, en su musical alegría, en su poder emotivo.
Requiescat in pace, Mario Benedetti
Adriana
Para que lo lean y lo recuerden, un poema de él.
Mucho más grave
” Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabés tan objetivamente como yo
sin embargo hay algo que quisiera aclararte cuando digo todas las parcelas
no me refiero sólo a esto de ahora a esto de esperarte y aleluya encontrarte
y carajo perderte y volver a encontrar y ojalá nada más
no me refiero sólo a que de pronto digas voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta bueno llorá
y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizá por eso salga enseguida el sol ni me refiero sólo a que día tras día
aumente el stock de nuestras pequeñas y decisivas complicidades
o que yo pueda o creerme que puedo convertir mis reveses en victorias
o me hagas el tierno regalo de tu más reciente desesperación no
la cosa es muchísimo más grave cuando digo todas la parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo
también estas rescribiendo mi infancia
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran y vos en cambio sabés que eso no sirve
quiero decir que estás rearmando mi adolescencia
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos
y vos sabés en cambio extraer de ese páramo
mi germen de alegría y regalarlo mirándolo
quiero decir que estás sucumbiendo mi juventud
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos
esa sombra que nadie arrimó a su sombra y vos en cambio sabés estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas
y quede la armazón de mi verdad sin proezas
quiero decir que estás abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia este extraño confín de angustia y nieve
esta bujía que ilumina la muerte este precipicio de la pobre vida
como ves es más grave muchísimo más grave porque con éstas o con otras palabras
quiero decir que no sos tan sólo la querida muchacha que sos
sino también las espléndidas o cautelosas mujeres que quise o quiero
porque gracias a vos he descubierto (dirás ya era hora y con razón)
que el amor es una bahía linda y generosa que se ilumina y se oscurece
según venga la vida una bahía donde los barcos llegan y se van
llegan con pájaros y augurios y se van con sirenas y nubarrones
una bahía linda y generosa donde los barcos llegan y se van pero vos por favor
no te vayas. “
A mi me basta con leer, CHAU NUMERO TRES.
saludos gente de 12 tribus.
Y el altisimo recibe en su reino a este
gran escritor.